Los chaneques eran para los antiguos mexicas los dioses menores que vivían en bosques, selvas, ríos, montañas, mares y cuidaban de éstos y los animales que ahí vivían. Conforme a las creencias de la región de los Tuxtlas, en Veracruz, dependiendo del lugar donde habiten se clasifican en Chaneques de río y Chaneques de monte; en el Itsmo Veracruzano, por su parte, se les clasifica en Chaneques blancos o benévolos que viven cerca de los poblados y Chaneques negros o enemigos malignos, los cuales viven en ríos o selvas y provocan accidentes a los viajeros con el propósito de robar y comer su alma o tonalli.
Su nombre proviene del nahuatl y signfica “los que habitan lugares peligrosos; son descritos como hombres pequeños (1.20m aproximadamente), de cuerpo deforme y su característica principal es que no tienen oreja izquierda; hay quienes los describen como enanos con rostros de niños; sin embargo, la creencia más extendida es que son seres adultos con rostros de niños
Algunos afirman que estos seres son similares a los duendes de la mitología celta y germana; de hecho, se creía que los chaneques eran seres traviesos que gustan de romper cosas, lanzar piedras a las personas, asustar a los animales, hacer travesura a los perros y, en el caso de los más malvados, son capaces de hacer perder a una persona su tonalli e incluso, de causar enfermedades a las personas con sólo tocar sus rostros. También existe la creencia popular de que los chaneques roban a niños y los convierten en sus sirvientes.
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Los aluxes son para la mitología maya, seres fantásticos con rostros de demonios, algunos los llaman los duendes mayas y, de hecho, serían seres similares a los duendes y los elfos de la mitología celta y escandinava. Se dice que los aluxes son pequeños (alcanzan solamente la estatura de una rodilla humana), con rostros humanos y vestidos con ropa propia del folklore maya.
A pesar de tener fama de traviesos, juguetones y de que les gusta ocultar las cosas, no podemos pasar por alto que, al igual que los chaneques, pueden causar enfermedades e incluso la muerte. Los mayas, para evitar ser víctimas de estos seres, acostumbran a ofrendarles comidas y bebidas.
Hoy en día, los mayas aún creen en la existencia de estos seres y es muy común que los campesinos construyan en sus milpas lo que se conoce como kahtal alux o la casa del alux y donde se supone vivirá durante 7 años el aluxe quién protegerá sus cosechas del clima y los animales; se dice que al terminar este periodo de 7 años, los campesinos deben cerrar el kahtal alux con el aluxe dentro, de lo contrario pueden volverse agresivos y causar problemas con las cosechas.
Por otro lado, aunque pueden ser de gran utilidad para los campesinos, no debemos olvidar la parte agresiva y traviesa de estos seres: si la gente les niega las ofrendas, entonces son capaces de causar estragos en las cosechas, causar enfermedades e incluso la muerte.
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A continuación, les compartimos Undine, mejor conocida en español como Historia de una Ondina, escrita por el alemán Friedrich Heinrich Karl de la Motte, Barón Fouqué.
Undine fue publicada en 1811, traducido al inglés por vez primera en 1818. La traducción que aquí presentamos es la que aparece en El gran compendio de las criaturas fantásticas. Barcelona, España : Círculo Latino.
Hubo una ondina. Se llamaba Prathé. Sus cabellos largos y húmedos estaban extendidos sobre la hierba. Con sus largos dedos se peinaba pensativa. De ese simple acto dependieron su amor, su destino y la suerte de un príncipe de los hombres. El hombre la vio y se enamoró de ella. Entonces era extraordinariamente fácil enamorarse. Ella reía en sus brazos. La reina del lago, monarca de las ondinas y de las aguas profundas, dio su consentimiento a la boda.
Las ondinas no tienen alma humana. Su existencia transcurre feliz en el fondo del lago, en una eterna edad de inocencia. Su raza no sabe del pecado ni del Bien ni del Mal. Pero al unirse a un hombre, a Prathé le fue otorgada un alma humana. La unión tenía como condición, impuesta por la Reina del Lago, que se rompería ante la infidelidad del príncipe. La Reina, de rostro joven, pero muy anciana, conocía el corazón humano. No tenía dudas que recuperaría a la ondina de esa forma. El príncipe no tardó en darle la razón. La tentación llegó en forma de una dama de la corte. Y Prathé y su alma humana con su nueva sensibilidad, con su cambiando corazón, llorando retornó al lago. Amaba a ese hombre y nunca volvería a ser una ondina como las otras, sus hermanas.
El hombre amaba a la ondina. Arrepentido fue a la orilla del lago. — Prathé —llamó—, perdóname. Pagaré el precio que sea para tenerte conmigo.
La ondina (sus cabellos de agua, sus ojos de agua) surgió en un remolino y le habló así: —Hombre, por tu amor corres peligro de muerte.Él sólo pudo desear y amar más a la ondina, aunque sabía que era cierto y que su vida corría peligro. —No quiero separarme de ti – susurró el hombre.

No llegó a ver las lágrimas en el rostro de la ondina. Ella lo atrajo hacia si, le dio el beso final y lo hundió en las aguas. Un remolino y el cuerpo de la amada fueron la mortaja del príncipe.
(vía Ares Cronida)
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Las ondinas o undinas son, para la mitología escandinava y germánica, espíritus elementales de agua; se dice que son las ninfas del agua, otros argumentan que son hadas de agua, también están relacionadas con las náyades de la mitología griega.
El término ondina fue inventado por Paracelso y, de acuerdo con sus escritos, la ondina es un espíritu de agua o una ninfa de agua; se las puede encontrar en los ríos, lagos y cascadas; tienen voces hermosas que incluso superan el sonido del agua. Además de sus bellas voces, tienen el poder de predecir el futuro
Les gusta la compañía humana e incluso llegan a unirse en matrimonio con los hombres de las villas cercanas a los lagos. Se dice que las ondinas no tienen alma y la única forma de conseguir una es a través del matrimonio con un mortal y alimentar a los hijos de esta unión.
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Los vampiros junto con los hombres lobo son, sin duda, los personajes más apasionantes del imaginario alrededor del mundo. Aunque muchos aseguren que este mítico personaje surgió en la antigua Transilvania, lo cierto es que durante milenios diferentes culturas han hablado de seres no muertos que se alimentan de la sangre de sus víctimas; de hecho, alrededor del 95% de las diferentes culturas alrededor del mundo tienen leyendas relacionadas con estos seres. Es muy probable incluso, que los primeros relatos de vampiros se remonten a la cultura de China y la India.
En China, existen los Jian Shi (traducido como cuerpo rígido), una especie de vampiros de dientes largos que resucitaban y mataban a sus víctimas con sólo tocarlas, para después tomar su “esencia vital”. Por tal motivo, en China se creía que si no se cuidaba de los ancestros y no se les enterraba debidamente, éstos regresaban a atacar a los familiares. En India, por su parte, tenemos a Kali , la Diosa Hindú de la destrucción, las plagas y la muerte violenta. Su nombre significa “oscuridad” y en algunas ocasiones es considerada como la “fuente del ser”, generalmente se le representa como la mujer del Dios Shiva y aparece bailando sobre su cuerpo caído. Y en Mesopotamia ylos antiguos Hebreos encontramos a Lilith considerada por muchos la primera mujer vampiro en el mundo.
Incluso en el cristianismo tenemos referencias sobre vampiros: es alrededor del siglo I d.C. que se acusaba a los primeros cristianos de caníbales porque durante la ceremonia que representaba a la Última Cena, éstos comían y bebían simbólicamente la sangre y el cuerpo de Cristo.
Alrededor del siglo XIV una serie de epidemias azotaron Europa, como es el caso de la peste negra, el cólera y la tuberculosis, y la creencia popular culpaba a los vampiros por estos males. Aunque es muy probable que sea gracias a la Condesa Húngara Elizabeth de Bathory, que la figura del vampiro se extendió en toda Europa. Se dice que era lesbiana y vivía preocupada por su juventud, después de cumplir los 30 años se obsesionó con este tema, así que comenzó a rodearse de mujeres jóvenes con el objeto de sentirse siempre joven y virginal. En un incidente con una de sus sirvientas se dio cuenta (eso creía) que su piel se revitalizaba con la sangre de estas jóvenes; lo cual la llevo a torturar y asesinar a más de 600 jóvenes vírgenes, todas ellas campesinas, para después utilizar esta sangre de las más diversas formas: bañarse, lavar su rostro, beberla, etc. Sin embargo, cometió un error: comenzar a atacar a las hijas de los nobles. Sólo hasta ese momento la nobleza comenzó a darse cuenta de lo que ocurría en su castillo, así que condenaron a muerte a sus cómplices y, como ella era parte de la realeza y no podía ser castigada de la misma forma que sus sirvientes, entonces se le condenó a vivir encerrada en una de sus habitaciones hasta el día de su muerte, en 1614.
No es raro que, después de la muerte de Elizabeth Bathory, su influencia reforzara el surgimiento de otros “vampiros” a lo largo de toda Europa. Sin embargo, en definitiva debemos al escritor irlandés Bram Stoker y su mundialmente famosa Drácula que la gran mayoría de nosotros ubiquemos a Transilvania como el hogar de los vampiros. Originalmente, la novela de Stoker fue titulada El Inmortal. Sin embargo, al enterarse de la existencia histórica de Vlad Drakul y sus famosos empalamientos con los que asesinaba a sus enemigos de guerra y que le valió el apodo de Vlad Tepes o el empalador, decide llamar a su novela Drácula. A pesar de la novela de Stoker, aún hoy en día los rumanos siguen viendo en Vlad Drakul a un héroe nacional, pues fue capaz de evitar que el imperio otomano se apoderara de su país, de hecho para los rumanos es ofensivo escuchar que Blad Tepes sea un vampiro.
En 1746, el erudito católico Antoine Augustin Calmet publicó el El mundo de los fantasmas donde se incluía un ensayo sobre vampiros y concluyó que realmente existían. Su libro se convirtió en una especie de manual para los caza vampiros y se comenzaron a crear armas especiales para terminar con ellos.
A la llegada del siglo XVII, los avances científicos permitieron la identificación de algunas enfermedades relacionadas con la necesidad de sangre (conocidas como porfirias) y fue posible que la creencia en los vampiros formara parte sólo de los mitos. Aunque es importante destacar que en el siglo XX y los primeros años del siglo XXI la creencia en los vampiros ha cobrado nueva fuerza y muchos adolescentes se identifiquen con esta figura y lo que representa.
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