También conocida como teleportación es la habilidad de moverse de un lugar a otro sin la necesidad de un medio de transporte, literalmente la teletransportación significa desaparecer de un lugar y reaparecer al segundo siguiente en uno completamente diferente sin la intervención de ningún medio de transporte.
Aunque los científicos han realizado muchas investigaciones en torno a este fenómeno, ha sido imposible documentar la teleportación o teletransportación de una persona; la ciencia hasta ahora sólo ha sido capaz de teletransportar fotones en 2005, así que los reportes de personas que se han teletransportado quedan como meras historias que no es posible comprobar. Sin embargo, resulta interesante conocer dos de los casos más antiguos y famosos de teletransportación:

Cuando Satanás o cualquier otro demonio ejerce un control interno sobre las acciones y el cuerpo de una persona, se dice que nos enfrentamos a una posesión demoníaca y ya desde la práctica del Zoroastrismo en la antigua Persia se hablaba de la posesión, de hecho, la mayoría de las religiones han manejado en algún momento la idea de la posesión posesión demoníaca, incluido el judaísmo, el islamismo y, desde luego, el cristianismo, que por cierto, ha sido el que más ha manejado y difundido la creencia de los demonios tomando el control del cuerpo de un humano.
La posesión demoníaca es un proceso gradual que comienza cuando una persona (generalmente una persona espiritualmente sensible) se involucra con fuerzas extrañas y poco a poco va perdiendo el control sobre sus acciones, en este momento la posesión aún es parcial, pero tan pronto como el poseído quiera expulsar al demonio este se vuelve más agresivo y la posesión será total, convirtiendo a su víctima en una persona aislada y agresiva, además de que comienza el insomnio, las pesadillas cuando logra dormir y los dolores de cabeza intensos. Si llegado este momento, aún no se ha hecho nada por expulsar al demonio, es capaz de hacer que la persona se suicide o quede mentalmente dañado de por vida.

Sin embargo, es posible luchar contra el demonio y expulsarlo del cuerpo de la persona a través del exorcismo que son una serie de oraciones y órdenes que se le dan al demonio para que salga del cuerpo de su víctima.
De acuerdo con la Iglesia Católica, el exorcismo, es “una antigua y particular forma de oración que hace un ministro ordenado de la Iglesia en nombre de Jesucristo y por el poder que Jesucristo ha otorgado a su Iglesia para liberar del poder de Satanás, demonio. Por lo tanto, no es oración personal sino de la Iglesia”, es decir, que el exorcismo sólo puede realizarse por personas de la Iglesia Católica; por ello, cada diócesis católica en el mundo cuenta con un sacerdote autorizado en esta materia.
Para llevar a cabo el exorcismo, los sacerdotes acuden al rito del exorcismo renovado y aprobado en 1999 por Juan Pablo II, este reemplazó al rito que se venía utilizando desde 1614. Asimismo, el exorcismo se divide en simple o solemne:
Por su parte, cualquier miembro de la comunidad que sea creyente puede expulsar demonios a través de plegarias de liberación, propiamente llamado ministerio de liberación, que no son de ninguna manera exorcismos, pues, como ya se explicó, esta práctica sólo la puede realizar un sacerdote autorizado.

Como ya hemos explicado en entradas anteriores, los fantasmas son espíritus de gente que ha fallecido en condiciones extrañas o dolorosas; sin embargo, también nos podemos referir a apariciones y espectros que no son necesariamente de personas, como es el caso del tema que hablaremos hoy: los barcos fantasmas.
Los barcos fantasmas son barcos tripulados por fantasmas, barcos que se hundieron y han sido vistos en altamar y, por último, barcos que se han encontrado sin tripulación; si entendemos que los fantasmas son los espíritus de personas fallecidas bajo circunstancias dolorosas y que no han encontrado descanso, resultaría lógico pensar que los barcos fantasmas son apariciones de barcos que se hundieron de forma misteriosa y/o que su tripulación sufrió algún daño y por ello ahora están penando.
A continuación hablaremos de algunos de los casos más famosos de barcos fantasmas:
El Holandés Errante
Son muchas las historias que rodean al Holandés Errante, la más conocida cuenta que el capitan del barco, Hendrick van der Decken, mientras navegaba el Holandés Errante en 1680 desafió una tormenta y a causa de ello el barco se hundió cerca del Cabo de Buena Esperanza, llevándose al fondo del mar a la tripulación completa; por tal motivo van der Decken fue castigado por su arrogancia y condenado a navegar en el Holandés Errante por toda la eternidad.
Es así que muchos aseguran haber visto este fantasma, el primer reporte es del año 1835 cuando el capitán de un barco inglés y su tripulación informaron que vieron un barco que se les acercaba a toda velocidad y justo antes de que se produjera un choque, el Holandés Errante desapareció. En 1881, dos tripulantes del H.M.S. Bacchante también informaron ver este barco, lo curioso es que al día siguiente uno de ellos cayó y murió. En 1939 miles de bañistas en la costa de Sudáfrica informaron ver el barco, todas las descripciones coincidían y lo más extraño fue que nunca antes habían visto un barco del siglo XVII. La última aparición data de 1942, cuando cuatro personas lo vieron mientras se izaban las velas, a los pocos minutos desapareció.
Mary Celeste
Este es quizá el más conocido de todos y a pesar de que no es precisamente un caso de barco fantasma, gracias a la mente del escritor Sir Arthur Conan Doyle quien en 1884 publicó su relato J. Habakuk Jephson statement, el Mary Celeste ha pasado a la historia como el más famoso de “aparecidos” en altamar. Sin embargo, es importante señalar que el relato de Sir Arthur Conan Doyle está basado en un suceso real y que es lo suficientemente extraño como para considerarlo por sí solo un caso de ultratumba.
Construído en 1860 en Nueva Escocia, el Mary Celeste fue bautizado como Amazon y desde ese momento el barco no gozó de la mejor de las suertes, tuvo varios accidentes y estuvo en subastas hasta llegar a las manos del capitán Benjamin Spooner Briggs quien lo nombró Mary Celeste. El 7 de noviembre de 1872 el barco zarpó de Nueva York con Briggs, su esposa e hija y una tripulación de siete personas. Para el 4 de diciembre del mismo año la tripulación de la fragata británica Dei Gratia (que había zarpado una semana después del Mary Celeste y seguía la misma ruta) encontró un barco navegando sin rumbo a unos 600 kilómetros de las Azores que resultó ser el Mary Celeste sin tripulación; lo único que pudieron encontrar fue la bitácora de navegación cuyo último reporte tenía fecha de 24 de noviembre, justo después de haber pasado las Azores y lo que parecía indicar que el barco había estado 11 días navegando en perfectas condiciones y sin tripulación alguna.
Los hechos más extraños, como la taza de te que fue encontrada aún caliente, son sólo imaginación de Sir Arthur Conan Doyle.
Queen Mary
Construido en 1948 y considerado en su momento como el barco más rápido, el Queen Mary es actualmente un hotel y una gran atracción turística, no sólo por su historia durante la Segunda Guerra Mundial, sino por los reportes de apariciones. Se dice que por sus pasillos rondan miles de fantasmas que en el pasado fueron parte de la tripulación. Entre estos fantasmas encontramos el de Jhon Pedder quien murió en 1966 a la edad de 17 años cuando una puerta hermética lo aplastó, hay quienes afirman que cerca del lugar de su muerte se escuchan golpes y ruidos extraños; asimismo una guía de turistas informó ver una silueta que se parecía a Pedder, a quien conocía a través de fotografías del barco.
Además del fantasma de Pedder se han visto espíritus de una mujer vestida de blanco, un fantasma de barba vistiendo un traje azul cerca de la sala de motores y el fantasma de un niño a quien se le ha escuchado reir.

Para la mitología griega, las ninfas son deidades femeninas inferiores e hijas de Zeus, viven en diferentes lugares de la naturaleza. Aunque en un principio las ninfas eran representadas amamantando a los hijos de los dioses, por ejemplo a Zeus y Dionisi; más tarde se les representó acompañando a los dioses.

Las ninfas son espíritus femeninos y elementales de la naturaleza, se piensa que viven muchos años y hay quienes afirman que son inmortales. Del griego _ Νύμφαι_ la palabra ninfa quiere decir “novia”, aunque hay quienes la relacionan con la idea de “crecer.” Con el tiempo las ninfas fueron identificadas como espíritus que personificaron las diferentes actividades creativas y propias de las naturaleza y dependiendo de esto se clasifican en ninfas terrestres, ninfas de las aguas y otras:
Ninfas Terrestres
Ninfas acuáticas
Otras
Otra clasificación de las ninfas se relaciona con las tribus o razas a las que pertenecen, por ejemplo, bajo esta clasificación de ninfas podemos encontrar a Cirene (hija de Hipseo y la ninfa Clidánope) en cuyo honor se fundó la Ciudad de Cirene.

Conforme a la mitología griega, las musas, del griego Μοῦσαι mousai, eran las diosas inspiradoras de la música, de gran belleza y con el poder de conseguir todo lo que quisieran; más adelante se les relacionó también como fuente de inspiración para cualquier tipo de poesía y, gracias a sus virtudes proféticas, capaces de narrar el presente, el pasado e incluso el futuro. Se creía además que las musas eran en origen ninfas relacionadas con ríos y fuentes, hijas de Mnemóside (diosa de la Memoria), quinta esposa de Zeus a quien se unió durante 9 noches consecutivas, de ahí que se conozcan nueve musas que, conforme a la Teogonía de Hesíodo fueron nombradas de la siguiente manera:
Es a partir del siglo IV a.C, durante la época helenística, que a estas nueve musas se les asignó una función específica dentro de la literatura, así tenemos:
Dado que las musas fueron consideradas como inspiradoras de toda clase de arte, especialmente el relacionado con la poesía, los poetas griegos acostumbraban a invocarlas y adorarlas al comienzo de alguna de sus obras para que ellas les indicaran las palabras adecuadas y les mostraran sucesos reales.